Stanley Kubrick ante la historia. Historia y ficción cinematográfica.


Decía Monserrat Huget en un artículo que “la utilización del cine como recurso de enseñanza de la Historia había crecido espectacularmente en los últimos diez años”. Esto lo escribía en el año 1999, ya han pasado 15 años y ésta frase se podría haber escrito hoy. Está claro que para los historiadores la utilización de esta fuente necesita mucho cine visto, mucho cine leído y mucho cine comprendido. A simple vista, llama la atención en primer lugar la evidencia de que el material sobre el que se debe trabajar, las películas, constituye un patrimonio histórico que no se ha tenido en cuenta y cuya preservación plantea serias dificultades, no hablemos de manipularla de una forma, por así decirlo, “correcta”. no existen políticas serias de recuperación de este tipo de bien cultural, el de las cinematografías nacionales, y de que dicha recuperación, a menudo dispersa y en manos privadas, requiere de unos presupuestos considerables.

En palabras de la propia Huget: “Una película, cualquier película, desde el momento en que se ha confeccionado y estrenado en una sala de proyección, se convierte en una narración que recoge de una forma más o menos consciente aspectos del contexto histórico. Cuando la narración cinematográfica es, de forma consciente, una construcción histórica, se dota a sí misma de una doble intencionalidad ante la reconstrucción del pasado, la del tiempo que intenta narrar y la del propio momento histórico en que fue elaborado como producto cinematográfico […] Al mismo tiempo, las películas constituyen productos culturales de autoría colectiva, rasgo que testimonia mejor que ningún otro una de las esencias del mundo contemporáneo: el protagonismo de las acciones del grupo. Como documento, el film testimonia un pasado, pero a la vez se valida como sujeto de la Historia de nuestro siglo, contribuyendo a la construcción de nuestra propia realidad. Como documento, el film goza de un planteamiento de partida que nace de la intencionalidad narrativa y de los elementos que se seleccionan para construir dicha narración”.

La historicidad de una película se extrae de su mera pertenencia a un tiempo anterior al nuestro. Sin embargo, cuando de una película llamada histórica se trata, hemos de admitir además que debe darse una intencionalidad de localización y de reconstrucción temporal específica, planificada y llevada a término a partir de un trabajo de documentación meticuloso. Es ahí donde la imaginación del creador se alía con la tarea convencional de búsqueda histórica y donde ésta incide significativamente en la calidad del producto final.

Existen films históricos que presentan a personas y a personajes históricos reales dentro de un contexto histórico real. En otros, los personajes inventados desarrollan su acción dramática en un contexto histórico preciso. Finalmente, algunas reconstrucciones de época describen a protagonistas ficticios en un contexto histórico no definido con claridad.Un buen film de Historia obrará en el sentido de responder a las interrogantes del espectador, pero también habrá de ser susceptible de ser interrogado repetidamente, como cualquier texto o documento histórico. Sólo si somos conscientes de esta posibilidad seremos capaces de trabajar con un film histórico de igual manera que lo haríamos con un libro de Historia.

Pero saliéndonos del marco teórico sobre la relación entre el Cine y la Historia, pongamos un ejemplo de un director que ha llevado al cine en muchas de sus películas la Historia: Stanley Kubrick.

Kubrick ha querido ser un director total, completo, objetivo que alcanzó a partir de convertirse en uno de los personajes más extraños del panorama cinematográfico mundial. Las películas que vamos a destacar están inmersas en las dos políticas de producción (control por parte del productor o Estudio y la libertad que el director consigue al producir sus propias películas), lo que no resta valor al trabajo de Kubrick en cada caso, sino más bien reafirma la intención del director por sacar al máximo partido en cualquiera de las circunstancias
de producción en las que se ha visto inmerso.

Primera Guerra Mundial (Senderos de gloria, 1957)

Senderos de Gloria 2

Se parte en este caso de unas historias reales, unos datos que documentan lo acontecido en el desarrollo de la Primera Guerra Mundial. El fusilamiento de inocentes durante este conflicto fue investigado por numerosos historiadores desde los años treinta del siglo XX. Teniendo como referencia estos textos y, especialmente, la novela de Humphrey Cobb “Paths of Glory“, Kubrick y sus colaboradores (Calder Willingham y Jim Thompson) firmaron
un guión de gran dureza en su fondo que, ineludiblemente, llevó emparejada una estructura formal de gran impacto. La historia se centra en el fracaso que las tropas francesas han de asumir al no conseguir alcanzar una colina dominada por los alemanes en plena guerra mundial, en 1916. Tal fracaso obliga al general Mireau a convocar un consejo de guerra y juzgar a tres soldados elegidos al azar para convertirlos en chivos expiatorios, ocultando otros secretos personales, en especial aquellos que le puedan convertir en el hazmerreír de Francia.

Situados en el contexto histórico (Francia, 1916), se nos habla de soldados abatidos que logran contraatacar sin descanso; de tierras de nadie surcadas por más de 750 kilómetros de trincheras; de un frente que apenas cambió
a lo largo de dos años; de la tragedia vital de quienes se encuentran inmersos en una contienda gris, de la que apenas saben si servirá de algo. La imagen que Kubrick ofrece de los soldados a lo largo de la trinchera
es muy clara: la tragedia se palpa en los rostros embarrados y sucios de todos aquellos que sólo quieren, en apariencia, matar alemanes (porque así se lo dice Mireau, el oficial de campo); también dejan traslucir que les gustaría estar en su casa, con su familia, algo que debiera estar en contra de los ideales patrióticos de todo soldado. El debate sobre el honor, el patriotismo, la defensa de la patria (a la que retornarán durante el juicio), pierde aparentemente su fuerza cuando Dax decide avanzar hacia la colina con su regimiento. La obediencia a los mandatos de los superiores son asumidos paulatinamente por todos aquellos según su escalafón. Y la fe ciega que los soldados tienen en Dax también se rompe en aquella pieza del engranaje (el teniente Roget) que ha demostrado cobardía (y por lo tanto es digno de un consejo de guerra). También se rompe cuando Mireau, al ver que no sale el resto de la tropa en ayuda de Dax y su regimiento, decide bombardear sus propias trincheras, y es desobedecido por el capitán de artillería Rousseau, quien cumple escrupulosamente su deber al no disparar sobre fuerzas propias sin orden por escrito. 

El castigo por la desobediencia y la rigidez de la casta militar francesa en la I Guerra Mundial (1914-1918) han sido pocas veces llevadas al cine con una brillantez y de forman tan brillante. Sin duda, una de las mejores películas sobre el tema.

Impero Romano (Espartaco, 1960)

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Del autor de la historia publicada en 1951, el neoyorquino Walter Erigson Fast, autor de diversas novelas sobre acontecimientos históricos, se debe recordar su pertenencia al Partido Comunista en la época de máxima actividad de la Comisión de Actividades Antiamericanas, circunstancia que a finales de los años cincuenta del siglo XX la industria del cine tenía muy presente antes de abordar una producción que pudiera provocar revueltas sociales (la actuación de la Legión Americana y otras asociaciones civiles). Lo mismo cabe decir del autor del guión, Dalton Trumbo, uno de los famosos «Diez de Hollywood» que fueron perseguidos por la triste y a la vez famosa Comisión del senador McCarthy, que tuvo que firmar con seudónimo en varias ocasiones pero que, con esta película, logró recuperar de nuevo su nombre. 

Aparentemente nos encontramos con una película «de romanos», una película histórica que, ineludiblemente, hay que verla desde dos posturas: el rigor histórico y la validez de los hechos desde la perspectiva de los años sesenta. El rigor histórico puede ser discutible: del personaje principal, de Espartaco, se dejan en el tintero algunas cuestiones. Una fundamental es: ¿por qué no se habla de su etapa en el ejército romano?, ¿Por qué se le ve inmerso en la dinámica de la escuela de gladiadores tras pasar por unas canteras, justificando su pasado con cuatro apuntes? No obstante,  desde la perspectiva del año de su producción, la película encierra muchas más virtudes que defectos, porque la grandeza de disponer de películas como Espartaco sólo se valora cuando se trata de comprender, desde un tiempo presente, el pasado y alcanzar a entender el valor de la historia, de su mensaje, de la existencia de ciertos personajes, desde una época reciente igualmente compleja, ideológicamente heterogénea y socialmente conflictiva. 

Espartaco no fue un hombre culto, pero aprendió rápidamente porque la vida fue un cúmulo de experiencias que le hicieron llenar esos huecos. No sólo ha tenido que sobrevivir mil y un contratiempos, sino que también hubo de moverse al margen de una amistad que le permitiera sustentar alientos y esperanzas. Es un hombre que no puede soportar el empleo de la fuerza; sin embargo, se ve obligado a luchar con los demás, a mantener un duelo sin fin con todo lo que le rodea. Resulta muy interesante en este sentido que en la película Kubrick decida resolver el primer combate de Espartaco de manera que no sea dado muerto y, sin embargo, él no provoque la de su contrincante, sino que éste sea herido por un guardia de la escuela y rematado por Marco Craso, cuando el patricio y sus amigos visitan la casa de Batiato. El decoro, la moralidad, va a ser otro de los aspectos que se perfilen a lo largo de la historia, a partir de dos propuestas: la de los gladiadores (especialmente en la relación entre Espartaco y Varinia) y las de lo patricios y aristócratas romanos. Una doble perspectiva de lo que se entiende y valora en cada uno de los estratos sociales dibujados. 

Espartaco quizás no sea una película, en algunos casos, muy veraz a la luz que se tienen de la vida de Espartaco pero si muestra de forma alegórica los EEUU de mediados del siglo XX con la excusa, acertada, de una película “de romanos”.

La Guerra Fría (¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, 1963)

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En este proyecto Kubrick abre una nueva vía al estudio del hombre, de una sociedad, en un momento histórico muy concreto: la Guerra Fría, el enfrentamiento entre las dos grandes potencias surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. El lanzamiento de las bombas atómicas generó una inquietud política mundial que se tradujo en una serie de extraños «estados de ánimo»en los más diversos individuos; especialmente, entre la clase política y militar, constituidos en defensores de los valores morales de un país. En esta película nos acercamos a la Historia desde una perspectiva de ficción, en la que su director recrea una situación política disparatada, en un contexto sociológico determinado, con grandes dosis de ironía y crítica, remarcando personalidades como referencias ineludibles a actitudes nacionales que enfrentan la diversidad de posturas democráticas y autoritarias. 

El extraño argumento que elabora Kubrick queda muy bien definido en las personalidades que logra reunir para desarrollar la trama. Por un lado Ripper y Mandrake, locura y cordura, angustia psíquica —paranoia— y serenidad de espíritu; por otro la extraña actitud del general Buck Turgidson, personaje absurdo que no es capaz de comprender el alcance de los acontecimientos y sólo piensa que esta reunión le ha interrumpido su encuentro amoroso; por último, la relación presidente Muffley, general Turgidson y doctor Strangelove, desarrolla un final que tiene mucho que ver con la trayectoria del mayor T. J. King Kong, como el dejarse llevar, cual cabalgadura, por la bomba atómica que consigue soltar finalmente. Políticos o militares. ¿Quién debe decidir? Esa es la cuestión que se pone sobre la mesa de la reunión de emergencia en el Pentágono. Dos maneras de ver el problema, sin que se produzca una mínima propuesta de solución.

Todos tienen la razón y ninguno la capacidad para razonar fríamente sobre lo que sucede. El general Turgidson se acalora con tal fuerza e irresponsabilidad que se dedica a solucionar sus problemas de cama y a contar el tiempo que falta para que se produzca la gran explosión. Kubrick vuelve a plantear, en la conversación que mantiene Turgidson con el presidente Muffley, cuestiones que ya hemos visto en Senderos de gloria. Volvemos a encontrarnos con que unos pocos deciden lo que le ha de pasar a una inmensa mayoría. Lo que Kubrick saca a la luz es que si realmente nos enterásemos los hombres de la calle de lo que se habla en las más diversas reuniones de alto nivel político y militar, nos quedaríamos boquiabiertos de la frivolidad con que se abordan muchas cosas —resulta difícil que el sexo no ocupe una parte de la misma—, sobre todo cómo se utiliza el respaldo del ciudadano. Es como la escena de la llegada del embajador soviético, cuando el oficial encargado de atenderle, y ante la petición de puros habanos, le ofrece puros jamaicanos y él responde: «yo no apruebo el trabajo de criados de imperialistas» a lo que el oficial le contesta: «¡Ah! Sólo el de comunistas». Este es el eterno debate: comunismo y capitalismo; el espionaje; el miedo a que las ideas traspasen las fronteras…

En palabras de Emilio García Fernández “El mensaje es duro, perverso, y llega como ráfaga de ametralladora a todos los espectadores. En una parábola política y militar plagada de metáforas comprensibles desde su sencillez; y principalmente la incomunicación. Y no sólo la que se establece entre la base aérea, el Pentágono y los bombarderos, sino la que se produce entre Ripper y Mandrake, entre los presentes en la Cámara de Guerra, entre Muffley y Dimitri; todos hablan pero no se escuchan.  El teléfono deja de ser el instrumento de contacto —sólo sirve para desencadenar el conflicto—, incluso por falta de monedas. Es el presente —el del año 1963— sumido en un caos, dominado por un pasado que se proyecta en una iconografía que lamentablemente está repleta de estereotipos difíciles de olvidar. Por eso Kubrick insiste hasta el final de la historia; la definición del personaje del doctor Strangelove es ejemplar: un científico llegado del universo nazi, disminuido físicamente, al que le resulta imposible controlar su cuerpo, que siempre responde cuando su mente propone alguna idea nazi; y mucho más cuando lo que dice surge de una fuerza interior que parece transmitirle las palabras (un tanto similar a lo que le sucede a Ripper, que no deja de escuchar voces interiores que le invitan a decidir su absurda actuación).

Muchas más películas realizó Stanley Kubrick sobre una base real y que han pasado a la Historia del Cine (y a la Historia) como películas rompedoras, innovadoras y con una base histórica veraz o al menos basadas en unos hechos verosímiles. Hablamos de La chaqueta metálica, Barry Lyndon o 2001, una odiea en el espacio. No es posible aquí hacer una relación de todas ellas y por eso dejo un par de enlances desde donde he extraído toda la información de este artículo para aquellos que le pique la curiosidad y la necesidad de saber y reflexionar.

 

Este artículo ha sido escrito a partir de los textos de:

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Acerca de la Guerra Civil y sus consecuencias


Acerca de la Guerra Civil y sus consecuencias

Letra Humanística

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“El exiliado, el que en penosas condiciones se ve obligado a abandonar su país, el que es acogido en otro lugar, deber hacer perdonar su presencia a fuerza de humildad y servidumbre”.

Se conmemora estos días el fin de la Guerra Civil española (1936-1939), que ha generado mucho debate en congresos, aulas, prensa y televisión. El fin de la guerra supuso mucho para la Historia de este país y quedó marcada, de una u otra forma, para la sociedad de la época y las generaciones posteriores, que aún hoy, 75 años después, genera debates diversos (de forma preocupante en algunos casos).

¿Qué supuso la Guerra Civil y el triunfo de los “nacionalistas”? En primer lugar, el fracaso de la II República. La República, con un afán reformista que quizás no casaba con  la mentalidad y la predisposición de la sociedad española de entonces, no supo canalizar la creciente violencia y…

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In memoriam


Mi pequeño homenaje a Suárez

Letra Humanística

Pocas personas pueden decir en el mundo que fue un líder inquebrantable, que sufrió por traicionar a los suyos para darle a los otros un sistema en el que todos estuviesen integrados. Pocas personas pueden decir sin vergüenza que no bajó la cabeza ante las pistolas que no querían una democracia. Y pocas personas pueden decir que lo que promete lo cumple.

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No sé hasta que punto fue un demócrata convencido o si quizás se hizo demócrata con los acontecimientos que le tocó protagonizar. Jefe de Falange y del Movimiento Nacional antes de la muerte de Franco, su amistad con el Rey forjó lo que sería la dupla clave en España en los años 70. “Arribista”, como lo denomina Javier Cercas en Anatomía de un instante, ascendió en los puestos claves de franquismo grajeándose la confianza de la gerontrocracia militar y eclesiástica. Director general de RTVE fue uno de…

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Detectives, ¿Flanagan con gatillo retardado?


Dessjuest

Bien, nueva entrega de esa serie de entradas dedicadas al jueguecito de los detectives, la religión dessjuestciana no para de crecer y acumular seguidores, es probable que a pesar de que este juego lleve haciéndose en este blog bastante tiempo tú no sepas de qué va. Pero tienes un líder la hostia de generoso, fíjate si podría pensar que te dieran por el ojal, que me sobran discípulos, pero soy un tipo en el fondo sencillo y amable y te explicaré la mecánica del juego.

Yo te cuento una parte de una historia, mas evidentemente faltan muchos detalles, falta casi todo, tú y el resto de mis insignificantes lectores debéis intentar adivinar el resto de la historia, darle sentido, explicar qué pasó, es muy probable que hasta que no lo adivine el primero ni dios tenga idea del asunto, luego sí claro, esto es como cuando dices que ya sabías…

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La Nouvelle Vague


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Hace unos días nos enteramos de la muerte de Alain Resnais. Resnais, uno de los motores de la Nouvelle Vague, me sirve de excusa para escribir  sobre unos de los mejores períodos que el cine ha dado. Y es que a mediados de la década de los cincuenta el panorama cinematográfico francés sufre un huracán renovador traído por un puñado de jóvenes cineastas deseosos de romper con toda la etapa anterior, muy encorsetada.

La nouvelle vague es, como todo movimiento artístico, hija de su tiempo y de su historia. París es la cuidad madre de este movimiento y en ella los cineastas de este movimiento pudieron desplazarse con libertad, tanto en lo cinematográfico como lo personal. No es un movimiento aislado sino que en otros países del entorno, como en Gran Bretaña, surgen similares grupos de protesta: los angry young men, especialmente en el campo de la literatura, muestran su interés en la clase trabajadora y en su situación bajo los escritos de Kingsley Adams, William Cooper o John Osborne. Pero volviendo a Francia, es aquí dónde este tipo de críticas se desenvuelve mejor y en un medio que llega a más gente: el cine.

¿Cuáles son los preceptos que hacen de la Nouvelle Vague un movimiento extraordinario? Aquí un mapa conceptual extraído de la web Doctor Mentalo:

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Fijándonos en el gráfico podemos ver varios aspectos destacados que conforman este movimiento: el gusto por el cine negro, un cine de autor y muy personal, el amor en todas sus variantes (amor paterno-filial, amor platónico, amor tormentoso,…) y una absoluta libertad a la hora de filmar e interpretar las pasiones humanas.

Todos los cineastas que conforman este grupo sin fundar (Godard, Truffaut, Rivette, Rohmer, Damy, Chabrol,…) se oponen al sistema de estudio francés, a los guiones enraizados en la burguesía, en los grandes melodramas de época,… a la par que reivindican figuras denostadas como Jean Renoir, Robert Bresson o Jean Vigo. Pero no solo de los social y de la ruptura vive la nouvelle vague sino que bebe de todos los adelantos tecnológicos de los que dispone: el magnetófono portátil, que permite rodar en exteriores con mayor libertad permitiendo a los directores salir de estudio.

Dos aspectos fundamentales de este movimiento es el uso de la fotografía y la importancia del montaje. Los planos fotográficos de Los 400 golpes o Al final de la escapada es el manifiesto de Henri Decae y Raoul Coutard, que usan la fotografía en blanco y negro para dar mayor profundidad a la película. Pero si un elemento es esencial en estos cineastas, éste es el montaje. Reivindicando a Orson Welles, Hitchcock o Robert Bresson, usan este instrumento para dotar de mayor verismo y naturalidad a las proyecciones. La Nouvelle Vague es ante todo denuncia social, es estimular al espectador, hacerle ver la realidad que le rodea de una forma descarnada, es poner en el punto de mira la educación y los valores de la Francia de los 70.

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Como todo movimiento artístico queda ligado a otros campos de las artes y las letras y la Nouvelle Vague está indisolublemente ligada a la filosofía de otro francés de renombre: Jean-Paul Sastre y su existencialismo, la libre elección del ser humano y la absurda aventura del conocimiento racional del Universo y de los que nos rodea. Esto alcanza a los personajes, que tienden a ser jóvenes antihéroes con lazos familiares rotos y movidos a una actitud sumamente distanciada y cínica con la política.

Dos son las películas cumbres de este movimiento: Los 400 golpes Al final de la escapada. La primera nos cuenta la vida de Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) que tiene que vivir con la inestabilidad del matrimonio de sus padres, con una falta de interés en la enseñanza que recibe en la escuela y que, pese a su juventud, le hace escapar del hastío del que está rodeado. François Truffaut, durante 95 minutos, traza los sueños de un niño que desea escapar de los golpes que su corta vida le ha ido dando y solo desea ver el mar, elemento onírico del escapismo espiritual. Para recordar la escena final, en un espectacular travelling, del joven Antoine.

Por otro lado, en Al final de la escapada, Jean-Luc Godard (en colaboración de Truffaut), que homenajea a cineastas como Meville u Otto Preminger (Anatomía de un asesinato es clara referencia). El argumento no es nada original:  Un tipo mata a un policía e intenta huir con su chica. Con el uso de un montaje discontinuo y como múltiples autoreferencias, Godard monta una maravillosa película llena de acción, muy personal y con el tema convencional del amor carnal que no encaja en los moldes de una sociedad establecida. Como en Los 400 golpes, la escena final de la película es de las más conseguidas y más icónicas del cine.

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Muchas son las películas que hicieron de este movimiento social (y que se convirtió en movimiento hipster al poco tiempo) en uno de los mayores transformadores de cómo hacer cine: Mi noche con Maud, Los paraguas de Cherburgo, Pierrot el loco, Hiroshima, mon amour (con la espectacular Emmanuelle Riva), Banda aparte, Los ojos sin rostro o La mamá y la puta.  Indisoluble a estas películas y directores están varios actores que dieron forma a los personajes creados por estos genios:  Jean-Pierre Léaud,  Anna Karina,  Jean-Paul Belmondo,  Jean-Louis Trintignant,  Jeanne Moreau, Emmanuelle Riva o Catherine Deneuve.

¡Vota tus favoritas al Oscar!


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¡¡Haz tus predicciones!!

Oscar 2014 (I): Mejor banda sonora y Mejor canción.


Un año más llega los Oscar, ese espectáculo farandulesco donde Armani, Dior y D&G se esfuerzan por mostrar lo mejor y lo peor de ellos. Pocas han sido las sorpresas en las nominaciones en un año donde 8 películas acaparan casi todas ellas: Her, Gravity, 12 años de esclavitud, American Hustle, Philomena, El lobo de Wall Street, Captain Phillips, Nebraska y Dallas Buyers Club. En otra ocasión hablaremos en profundidad sobre ellas y sobre el apartado de actores y actrices. Hoy toca la melodía.

Mejor canción

Cinco son las nominadas a mejor y tres de ellas están entre las películas que pueden ganar: Her, Frozen y Gru 2. La favorita es “Let it go”, de Frozen, la enésima canción Disney nominada. Le siguen de cerca “The moon song”, de Her y “Ordinary Love”, la canción de U2 compuesta para Mandela. Es un buen año de canciones,  con dos películas de animación, y cualquiera de ellas podría ganar por méritos propios. Quizás  “Alone yet not alone” (de la película del mismo nombre) y “Happy”, de Gru 2, partan con cierta desventaja. “Let it go”, de Frozen, ganó el Critics Choice y parece ser la favorita respecto a sus competidores. “The moon song” es un canción preciosa compuesta por la banda canadiense Arcade Fire e interpretada por Karen O. Puede dar la sorpresa y quitarle el premio a “Let it go”. “Ordinary Love” es el primer sencillo de U2 desde 2009 y ha conseguido el Globo de Oro. Estas dos, junto a “The Moon Song” forman parte del trío favorito. Finalmente, “Alone yet not alone” ha quedado fuera del quinteto por incumplir las normas de la Academia norteamericana de ponerse en contacto con los votantes en el período de nominación de las candidatas.

Suenan así

“The moon song”-Her

“Let it go”-Frozen

“Ordinary Love”-Mandela, del mito al hombre

“Happy”-Gru 2

“Alone yet not alone”-Alone yet not alone 

La favorita: “Let it go”, de Frozen/ “Ordinary Love”, de Mandela, del hombre al mito.

Mi apuesta: “The moon song”, de Her.

Mejor banda sonora

Sin muchas sorpresas tampoco entre las cinco nominadas a Mejor Banda Sonora.  Tres de las cinco están nominadas a Mejor Película y son parte fundamental dentro de ellas.

1. Her, compuesta por Arcade Fire y Owen Pallet. Al igual que la canción nominada, “The moon song”, Arcade Fire compone una banda sonora sutil, melancólica y solitaria a tono con la película. Es la primera nominacines para la banda y para Pallet, fan de la saga de videojuegos Final Fantasy y que ha creado títulos basados en ellos. Arcade Fire ya ganó el Grammy a mejor albúm en la última edición por este disco.

2. Philomena, compuesta por Alexandre Desplat (6 nominaciones). El compositor francés de Fantastico Mr. Fox, Harry Potter y las reliquias de la muerte o El discurso del rey compite por sexta vez por su composición en Philomena con unos acordes nostálgicos que recuerdan a su obra en Harry Potter.

3. Gravity, compuesta por Steven Price (1 nominación). Primera nominación para este compositor que trabajó con Howard Shore en El Señor de los Anillos. Aunque a primera vista la música de Gravity no parezca gran cosa, es fundamental por lo sutil, vibrante e intensa que es. La favorita sin lugar a dudas.

4. Al encuentro de Mr.Bakns, compuesta por Thomas Newman (11 nominaciones). Newman es un fijo en los últimos 20 años en las nominaciones por obras como American Beauty, Buscando a Nemo, Cadena Perpetua o Wall-E. En Al encuentro de Mr. Banks, Newman se juega el oficio intentando recordar la celebrada música de Mary Poppins (la película es un biopic de la autora y guionista de la obra) sin caer en la copia o en la repetición. Es la única candidatura de esta película que se le presumía nominaciones a Película, Actriz, Actor Secundario y Guión. Newman sigue en su línea romántica.

5. La ladrona de libros, compuesta por John Williams (48 nominaciones, 5 Oscar). Qué decir de John Williamns, una leyenda vida del cine con joyas como Star Wars, Indiana Jones, Superan o las dos primeras de Harry Potter. Esta vez no parte como favorito y quizás se le haya nominado por ser quien es, aunque su obra es excelente. Le ha quitado la nominación a J.C. Chadler, ganador del Globo de Oro.

La favorita: Gravity, compuesta por Steven Price.

Mi favorita: Gravity/ Her, compuesta por Arcade Fire y Owen Pallet.

Gracias a la información a Premios Oscar: http://www.premiososcar.net/

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