Se acaba 2014


10402040_10152530605819716_6092373120240663433_n

Se va el año 2014 y ,en general, no ha sido un año destacable, al menos en lo referido al cine. En una época donde parece que hay un modelo tipo de guiones, historias y personajes que todas las grandes productoras parecen tener en el cajón, solo alguna película pequeñita brilla con luz propia, como parece ser Ida, Boyhood o Gran Hotel Budapest. A éstas se les ha unido la gran epopeya espacial de nuestro tiempo: Interstellar. Las cuatro parecen ser lo más destacado de un panorama internacional dónde Woody Allen nos ha vuelto a traer su entrega anual con Magic in the Moonlight, que parece ser una obra muy menor de su extraordinaria mente; los héroes del espacio han conocido a Los guardianes de la Galaxia o Xavier Dolan, desde Canadá, ha confirmado ser el nuevo enfant terrible del cine.

Desde el mundo comiquero nos llega la ya mencionada Guardianes de la Galaxia, pero sobre todo, X-Men: Días del futuro pasado, sin duda la mejor saga llevada al cine. Capitán América siguió sus andanzas con Soldado de Invierno, una película bastante respetable en su género; el Peter Parker más teen se enfrentó al Poder de Electro y al Duende Verde y Sin City 2 se estrelló por todo lo alto.

En Europa, cuna del cine culto e intelectual, o eso nos creemos, hemos tenido título tan cool como Tourist, Winter Sleep, Las Venus de las pieles, Joven y bonita, Nymphomaniac V. II o Rompenieves. El cine europeo nunca defrauda, aunque suele ser muy centrípeto y tiende a ser un “cine para europeos” y muy nacional.

España ha sido un borde brillante dentro de ese panorama europeo. En el mejor año para la taquilla, han destacado títulos como El niño, 10.000 km y, sobre todo, La Isla Mínima, la gran favorita con derecho propio a la próxima gala de los Goya. Junto a Torrente V, Mortadelo y Filemón y la gran sorpresa de éste 2014, 8 apellidos vascos, han situado al cine español en boca de todos. De unos años para acá estamos observado que aquellas críticas nefastas hacia nuestro cine cada día son menos.

Por último, desde EEUU sigue el bombardeo de películas, que en algunos casos llegan a copar el 90% de las salas nacionales. Como siempre, destacan las pequeñas películas independientes que se salen de la norma (o no) de las grandes productoras. Boyhood es la gran película del año. no hablaré aquí de ella pues ya la comenté en mi anterior post. Birdman parece ser la competencia directa en los premios de la crítica y de los académicos a Boyhood y ha dado el espaldarazo definitivo en Hollywood a Iñárritu, por si con Babel, 21 gramos o Amores Perros no fuera suficiente. Wes Anderson ha vuelto a hacer de las suyas con Gran Hotel Budapest, una divertidísima comedia donde destaca Ralph Fiennes: memorable. Perdida ha sido la gran catalizadora del año: tiene tanto adoradores como detractores. La dirección de Fincher, como siempre, impecable, y Rosamund Pike está extraordinaria, pero…lo típico en estas críticas, el guión. Julianne Moore vuelve a ser el centro de atención por Still Alice, donde encarna a una mujer a la que le han diagnosticado alzheimer; y en Maps to the Stars, de Cronneberg, donde ganó en Cannes el Premio a Mejor Actriz. También destaca dentro del panorama Nightcrawler, que le ha valido a Jake Gyhenhaall una nominación al SAG. El cine independiente se ha colado también con Whiplash, una película centrado en la ambición de un joven en el mundo del jazz. Xavier Dolan y su Moomy fueron galardonados con el Gran Premio del Jurado en Cannes y realiza de una película peculiar acerca de una familia en un mundo distópico dónde las madres pueden abandonar a los hijos enfermos. Sin duda, una de las mejores películas de 2014.

También junto a Interstellar y Perdida, la gran superproducción del año no llega de la mano de Peter Jackson y su particular visión de la Tierra Media. Con La batalla de los cinco ejércitos cierra la sextología iniciada con La Comunidad del Anillo. Esperemos que sea un broche digno, pues las dos anteriores entregas de El Hobbit ha sido, por así decirlo, un tanto tibias.

Del mundo de la animación se nos ha confirmado que segundas partes no tienen por qué ser malas: al igual que ocurrió con El Retorno de Jafar y Toy Story 2, Cómo entrenar a tu dragón 2 se ha convertido en una película de igual o superior calidad que su antecesora. De la mano de los muñecos nos llegó La LEGO película, una extraordinaria aventura que no tiene nada que envidiar a Pixar, Disney o DreamWorks.

Por último, para ir acabando el recorrido cinematográfico del año, desde Sudamérica nos llegó un puñado de películas que han sorprendido de alguna manera por su calidad. Quiero destacar aquí una: Relatos Salvajes, la enésima película de Ricardo Darín, donde protagoniza una serie de historias independientes unidas entre sí por la venganza. Pese a lo que pueda parecer, es una película cómica, una de las grandes que el cine argentino ha dado en los últimos años; y eso es mucho decir.

Cómo no quiero ser totalmente imparcial en éste recorrido, a continuación podéis votar como las mejores de éste año todas las anteriores películas mencionadas o aquellas que vosotros consideréis las mejores. ¡Animaos!

Anuncios

La desolación de Smaug


xlarge

Se ha estrenado ya la muy esperada “El Hobbit: La desolación de Smaug” y desde el primer minuto de proyección ya ha causado, como era de esperar, fanáticos defensores y enérgicos detractores.  Me apoyaré en este larguísimo artículo de Jot Down  sobre la película.

En relación con la duración, entiendo que pueda ser excesiva, que las casi tres horas se pueden hacer largas y todo el argumentario que quieran darle. Pero si la película hubiese durado dos horas las críticas hubrían sido igual de duras y de benévolas, según se mire. Crear un mundo como el de la Tierra Media le costó a Jackson una media de 186 minutos. ¿Por qué se echan las manos a la cabeza aquellos que le gustaron la trilogía del Anillo y ahora con El Hobbit vomitan? Ir a ver El Hobbit es ir a ver una película de ficción, por si no se habían dado cuenta, en el que recrear un mundo tan rico y que en su mayoría no había salido en la anterior trilogía hace necesaria una filmación larga. Recrear Erebor, la Cuidad del Lago o las cavernas del reino élfico cuesta pasta y tiempo, y eso, amigos, se tiene que reflejar en dólares a posteriori. Así que yo si entiendo que se hagan tres películas  y de tres horas cada una ¿O se imaginan El Hobbit si la Tierra Media?

En cuanto a la adaptación libro/película es otro de los debates candentes.  Trasladar El Señor de los Anillos a la película le valió al equipo 2 nominaciones al Oscar (que de todos las candidaturas a esos premios, las categorías de Guión son jodidamente justas) ganando por El Retorno del Rey. ¿Por qué no ha sido nominado de nuevo el equipo de Jackson? Pues no lo se a ciencia cierta, pero todo lo que sale en el libro sale en la película, hasta las estúpidas canciones de los enanos. Quizás las licencias que se ha tomado con Azog o con Tauriel resten. Personalmente, filmar El Hobbit de forma más o menos literal hubiese sido un desastre: es un libro escrito en 1937 donde se describre un mundo que se va oscureciendo pero en el que hay abundancia de ñoñerías y “buenintencionismo” que puede aburrir al lector y al espectador. Las licencias que se toma Jackson me parecen justificadas y necesarias, salvo la aparición de Azog, que se hizo extraña para los fans, que sabíamos que estaba muerto; Tauriel, en cambio, me parece un acierto ¿Por qué? Los elfos silvanos del Bosque Verde/Negro son unos elfos encerrados en sí mismos, odian el contacto con el exterior y no les importa lo que suceda a otros reinos (la conversación entre ella y el rey Thranduil  es magnífica). Tauriel encarna a una elfa que entiende el peligro de dejar a los demás abandonados y entiende que la derrota del amigo es su derrota. Me pueden argumentar que Legolas podría encarnar ese papel pero recordemos que en ESDLA él no ve el verdadero problema que hay en la Tierra Media hasta la captura de los hobbits por Saruman.

La parte de Gandalf, junto a la parte de Erebor, es lo mejor que llevamos en las dos películas. Gandalf es un personaje que engancha con todo el público y es el verdadero salvador de todas las razas debido a su instinto para meterse donde no le llaman. Y he aquí la otra gran controversia de la película: aquí Gandalf descubre que el Nigromante es Sauron. En el libro no queda claro que sea él, pero en cualquier caso, la sorpresa y el miedo que siente  él cuando en La Comunidad del Anillo vuelve a verlo tiene sentido. En la tercera película ocurre algo (que tampoco sale en el libro pero que en otras obras del mundo Tolkien si) que une esa historia.

Smaug

Si Gollum ha sido de nuevo la maravilla tecnológica en la primera entrega, Smaug es el verdadero rey bajo la montaña. Crear un dragón realista, mover toneladas de carne y fuego por Erebor y hacerle hablar sin que quede mal es realmente difícil. No se hasta que punto Guillermo del Toro ha tenido que ver en la realización de Smaug pero en algo se nota su mano: es un dragón poco usual. La voz, en español, está curradísima y todas las escenas, todas, en la Smaug habla y divaga con Bilbo y los enanos son las mejores partes de la película.

Lo que si entiendo y comparto son las críticas en cuanto al ritmo. En Un viaje inesperado, la acción tarda 45 minutos en llegar pero en La Desolación de Smaug ya está desde el minuto 5. Ahí a escuchado Peter Jackson las quejas. Esta segunda entrega tienne acción, es divertida y los “parches” de Jackson no lastran demasiado el ritmo de la película.

Lo peor: lo mal que se ha dibujado la posible, y poco probable, relación Tauriel-Kili. Es un imposible en la “vida real” y en el futuro. Lo mejor: Smaug, Erebor y la Cuidad del Lago. Gandalf está grandioso, Martin Freeman cumple muy bien de Bilbo de vuevo y Thorin recobra crédito como jefe de los enanos. La banda sonora de Howard Shore vuelve a maravillar.

En definitiva, una adaptación cinematográfica bastante buena de un libro que era difícil de adaptar por lo breve y tedioso que es su lectura en muchas de sus partes.