Se acaba 2014


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Se va el año 2014 y ,en general, no ha sido un año destacable, al menos en lo referido al cine. En una época donde parece que hay un modelo tipo de guiones, historias y personajes que todas las grandes productoras parecen tener en el cajón, solo alguna película pequeñita brilla con luz propia, como parece ser Ida, Boyhood o Gran Hotel Budapest. A éstas se les ha unido la gran epopeya espacial de nuestro tiempo: Interstellar. Las cuatro parecen ser lo más destacado de un panorama internacional dónde Woody Allen nos ha vuelto a traer su entrega anual con Magic in the Moonlight, que parece ser una obra muy menor de su extraordinaria mente; los héroes del espacio han conocido a Los guardianes de la Galaxia o Xavier Dolan, desde Canadá, ha confirmado ser el nuevo enfant terrible del cine.

Desde el mundo comiquero nos llega la ya mencionada Guardianes de la Galaxia, pero sobre todo, X-Men: Días del futuro pasado, sin duda la mejor saga llevada al cine. Capitán América siguió sus andanzas con Soldado de Invierno, una película bastante respetable en su género; el Peter Parker más teen se enfrentó al Poder de Electro y al Duende Verde y Sin City 2 se estrelló por todo lo alto.

En Europa, cuna del cine culto e intelectual, o eso nos creemos, hemos tenido título tan cool como Tourist, Winter Sleep, Las Venus de las pieles, Joven y bonita, Nymphomaniac V. II o Rompenieves. El cine europeo nunca defrauda, aunque suele ser muy centrípeto y tiende a ser un “cine para europeos” y muy nacional.

España ha sido un borde brillante dentro de ese panorama europeo. En el mejor año para la taquilla, han destacado títulos como El niño, 10.000 km y, sobre todo, La Isla Mínima, la gran favorita con derecho propio a la próxima gala de los Goya. Junto a Torrente V, Mortadelo y Filemón y la gran sorpresa de éste 2014, 8 apellidos vascos, han situado al cine español en boca de todos. De unos años para acá estamos observado que aquellas críticas nefastas hacia nuestro cine cada día son menos.

Por último, desde EEUU sigue el bombardeo de películas, que en algunos casos llegan a copar el 90% de las salas nacionales. Como siempre, destacan las pequeñas películas independientes que se salen de la norma (o no) de las grandes productoras. Boyhood es la gran película del año. no hablaré aquí de ella pues ya la comenté en mi anterior post. Birdman parece ser la competencia directa en los premios de la crítica y de los académicos a Boyhood y ha dado el espaldarazo definitivo en Hollywood a Iñárritu, por si con Babel, 21 gramos o Amores Perros no fuera suficiente. Wes Anderson ha vuelto a hacer de las suyas con Gran Hotel Budapest, una divertidísima comedia donde destaca Ralph Fiennes: memorable. Perdida ha sido la gran catalizadora del año: tiene tanto adoradores como detractores. La dirección de Fincher, como siempre, impecable, y Rosamund Pike está extraordinaria, pero…lo típico en estas críticas, el guión. Julianne Moore vuelve a ser el centro de atención por Still Alice, donde encarna a una mujer a la que le han diagnosticado alzheimer; y en Maps to the Stars, de Cronneberg, donde ganó en Cannes el Premio a Mejor Actriz. También destaca dentro del panorama Nightcrawler, que le ha valido a Jake Gyhenhaall una nominación al SAG. El cine independiente se ha colado también con Whiplash, una película centrado en la ambición de un joven en el mundo del jazz. Xavier Dolan y su Moomy fueron galardonados con el Gran Premio del Jurado en Cannes y realiza de una película peculiar acerca de una familia en un mundo distópico dónde las madres pueden abandonar a los hijos enfermos. Sin duda, una de las mejores películas de 2014.

También junto a Interstellar y Perdida, la gran superproducción del año no llega de la mano de Peter Jackson y su particular visión de la Tierra Media. Con La batalla de los cinco ejércitos cierra la sextología iniciada con La Comunidad del Anillo. Esperemos que sea un broche digno, pues las dos anteriores entregas de El Hobbit ha sido, por así decirlo, un tanto tibias.

Del mundo de la animación se nos ha confirmado que segundas partes no tienen por qué ser malas: al igual que ocurrió con El Retorno de Jafar y Toy Story 2, Cómo entrenar a tu dragón 2 se ha convertido en una película de igual o superior calidad que su antecesora. De la mano de los muñecos nos llegó La LEGO película, una extraordinaria aventura que no tiene nada que envidiar a Pixar, Disney o DreamWorks.

Por último, para ir acabando el recorrido cinematográfico del año, desde Sudamérica nos llegó un puñado de películas que han sorprendido de alguna manera por su calidad. Quiero destacar aquí una: Relatos Salvajes, la enésima película de Ricardo Darín, donde protagoniza una serie de historias independientes unidas entre sí por la venganza. Pese a lo que pueda parecer, es una película cómica, una de las grandes que el cine argentino ha dado en los últimos años; y eso es mucho decir.

Cómo no quiero ser totalmente imparcial en éste recorrido, a continuación podéis votar como las mejores de éste año todas las anteriores películas mencionadas o aquellas que vosotros consideréis las mejores. ¡Animaos!

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Peor…imposible


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          Haciendo un guiño a la gran película protagonizada por Jack Nicholson (recientemente ha anunciado que deja el cine por problemas de memoria), hay un género que a todos nos gusta pero que suele ser un cine estúpido la mayoría de las veces. Me refiero a la comedia romántica. Ya de por si es difícil describir que es una comedia romántica. La premisa es que dos personas, que no se conocen de nada, se enamoran y les ocurre de todo hasta acabar juntas. En la actualidad ese tipo de argumento abunda y el guión malo, cuando no directamente la historia, también. Hagamos un repaso desde la década de los 90 hasta ahora: Love Actually, Pretty Woman, El diario de Bridget Jones, La boda de mi mejor amigo, 50 primeras citas, The Holiday, Shakespeare in Love, Cómo perder a un chico en 10 días, Tienes un e-mail, Mientras dormías (Sandra Bullock, uff), Algo pasa con Mary, 10 razones para odiarte, Novia a la fuga, ¿En qué piensan las mujeres?, Un día inolvidable, La proposición (Sandra Bullock, uff), Crazy, Stupid, Love y un largo etcétera.

          ¿Qué tienen todas en común? Una historia absurda, un guión aún más absurdo y unas interpretaciones casi su totalidad lamentables. Cierto que el amor en el cine (y en todas las artes) está muy manido y que este tipo de cine ligero gusta a la gente (a mí me gusta) pero seamos serios ¿quién se enamora de una chica y al segundo se sienta con ella? ¿qué adolescente ha vivido lo que se siente los “Instis” y en los campus de la University? ¿Quién coño se encuentra una mensaje en una botella y pierde la cabeza? ¿Quién deja una carta en el buzón y la recoge un enamorado de 10 años antes? ¿Shakespeare se enamoró? ¿Mary, en serio? ¿Una prostituta con un hombre de negocios? Bueno, esto si se ve a menudo. ¿50 citas? A la tercera ya te has cansado. ¿Sandra Bullock? Uff.

          Pero no es todo negro lo que no reluce, claro. Todos los años hay alguna comedia romántica con un viso de realidad, con una buena historia detrás y un guión y unas interpretaciones que hasta logran conmoverte. ¿Ejemplos? Mejor… imposible, Amelie, (500) Días juntos (le mejor comedia romántica de lo que llevamos de siglo XXI), Cuando menos te lo esperas, Algo para recordar, ¡Olvídate de mí!, Chocolat, la tan denostada El diario de Noa, Midnight in Paris, Posdata: te quiero, o la saga Antes del amanecer, atardecer, anochecer. En estas películas prima la cordura “guionística”. Tampoco es que esas situaciones tengan que ocurrir en la vida real, al fin y al cabo es cine de lo que se trata, la gran evasora de la sociedad actual, pero si puedes llegar a identificarte con ella. Que levante la mano quien no se ha sentido como Tom frente a Summer. O no ha tenido ese gran amor al que das por perdido pero al final retorna; o quien no ha querido, por el contrario, borrar de su mente a ese amor. En una sociedad actual donde está tan devaluada la palabra “amor” siempre hay un resquicio por donde se cuela y se te clava en pleno corazón.

          Ya apenas se hacen películas (muy inocentes, por otro lado) como Historias de Filadelfia, El apartamento, La tentación vive arriba, Vacaciones en Roma, Annie Hall, Sabrina (¡grande, grande!), El hombre tranquilo (¿quién podía imaginarse a John Wayne perdidamente enamorado) o El bazar de las sorpresas. Era otra época y quizás parezcan mejor de lo que son. Lo que queda claro es que nos hace un Billy Wilder del siglo XXI.