Premios Oscar 2015


nom

Llega otro año el espectáculo y la farándula yanki: los premios Oscar. Una vez más Hollywood se siente el centro del mundo (y con razón) y su endogámico ego refluye por todos las lados. Y para que vamos a mentir, nos gusta. Éste no ha sido un año especialmente bueno (¡y desde cuando lo es!) pero dos películas llegan como hiperfavotiras, la “doble B”: Birdmand y Boyhood.

La película de Iñárritu ha levantado pasiones encontradas: desde los que la defienden a muerte y la consideran una obra de arte visual y uno de los “tour de force” más recordados en los últimos años; y los que la odian, que dicen de ella es la película más egocéntrica que ha podido vomitar su director. Ese “blanco-negro” ya nos dice que no es una película cualquiera. Linklater, director de la archiconocida “Antes de” por fin ha irrumpido de pleno en la alfombra roja y se sitúa, con permiso de Birdman, como el caballo ganador. Todo son alabanzas hacia ésta película que ha despertado en el espectador sentimientos animosos y reconocidos en sus propias vidas. Birdman y Boyhood son los antiguos aurigas romanos en el Circo Máximo y solo una saldrá con vida.

¿Qué hay de las otras rivales? Pues ninguna tiene visos de hacerla la menor sombra a las otras dos. Volvemos a tener un exceso de biopics, una película alternativa-comercial y la revelación del año a ritmo de batería. Tanto La teoría del todo como Enigma son sendas biografías al uso y el peso actoral la que las eleva a buenas. Suele ocurrir en éstas películas que el guión es flojo debido a que no hay margen para mostrarse original (eso se deja para el montaje) y suelen caer en la mediocridad. En éste caso hay que hacer justicia y reconocer que son películas entretenidas y que llegan a conmover en ciertos episodios del largometraje. Selma es, y no lo interpreten como lo que no es, otra-película-de-negros-acerca-de-sus-derechos-civiles-y-libertades. No hay nada nuevo en ella que no hayamos visto en 12 años de esclavitud o El mayordomo. Por otro lado, Clint Eastwood no suele dar otra película memorable: El francotirador, basada en la vida real de Chris Kyle, marine de los EEUU que ostenta el récord de muertos como francotirador. Ahí es nada. Una de los hechos agradable de las nominaciones ha sido la irrupción, con fuerza, de El gran hotel Budapest, la divertidísima película de Wes Anderson con un Ralph Fiennes en estado de gracia y que debió estar nominado a Mejor Actor. Por último, la sorpresa del año: Wiplash, una película pequeña pero con una enorme fuerza interpretativa por parte de J. K. Simmons y Milles Teller. Sin duda, una nominación más que merecida.

Quién ganará: Boyhood.

Quién debería: Birdman.

Sorpresa: El gran hotel Budapest. 

 

dir

 

¿Y qué pasa con los actores? Pues también ha sido un año flojito. Salvando a Michael Keaton, Eddy Redmayne o Marion Cotillard, ninguna de las interpretaciones sobresalen. Por parte de la masculinidad lo más interesante es ver quién saldrá ganador del duelo Keaton-Redmayne. Difícil opinar sobre quien merece más ganarlo. Tanto Cooper como Cumberbatch o Carrel no tiene opciones reales de ganar. Por parte femenina Julianne Moore, en un papel menor en su filmografía (ni tampoco el mejor que hizo en 2014) es la favorita pues ha ganado todo lo ganable previamente y, como suele ocurrir muchas veces, no hay una competencia de renombre que le haga sombra. En los roles secundarios, J. K. Simmons y Patricia Arquette tampoco parecen tener rival en sus categorías: ambos llegan impolutos a gran final.

Mejor Actor

Quién ganará: Eddie Redmayne.

Quién debería ganar: Eddie Redmayne.

Sorpresa: Bradley Cooper.

Mejor Actriz

Quién ganará: Julianne Moore.

Quién debería ganar: Marion Cotillard.

Sorpresa: Rosamund Pike

Mejor Actor Secundario

Quién ganará: J. K. Simmons.

Quién debería ganar: Edward Norton.

Sorpresa: Robert Duvall.

Mejor Actriz Secundaria

Quién ganará: Patricia Arquette.

Quién debería ganar: Patricia Arquette.

Sorpresa: Keira Knightley o Emma Stone.

actres

 

 

actres 2

 

 

sec hiom

 

 

sec muj

 

 

En cuantos a los guiones, parece que aquí si hay más batalla. En el apartado de Guión Original ni Birdman ni Boyhood parten como favoritas sino que es El Gran Hotel Budapest la que parece que se lo llevará en el único premio con opciones serias. Por otro lado, en Mejor Guión Adaptado Enigma parece que no tiene rival.

Mejor Guión Original

Quién ganará: El Gran Hotel Budapest.

Quién debería ganar: El Gran Hotel Budapest.

Sorpresa: Foxcatcher.

Mejor Guión Adaptado

Quién ganará: Enigma.

Quién debería ganar: Enigma.

Sorpresa: La teoría del todo.

 

Guión oroginal

 

 

 

guión adaptado

 

 

 

Muy variada se presenta el cartel de Mejor Película de Habla no Inglesa. Parte como favorita a la polaca Ida, la gran triunfadora de los últimos Premios del Cine Europeo. Apenas le hace sombra la argentina Relatos Salvajes o la rusa Leviatán, pero en ésta categoría nunca se sabe y puede ganar cualquiera ya que parece ser que apenas las ven un puñados de académicos.

Quién ganará: Ida.

Quién debería ganar: Relatos Salvajes.

Sorpresa: Leviatán.

extra

 

 

Y por último en este repaso del año hollywoodienses tenemos las nominadas a Mejor Película de Animación. Cómo entrenar a tu dragón 2 parte como favorita máxime cuando La LEGO película se ha quedado fuera para sorpresa de todos. Quizás Big Hero 6 pueda mantener la incertidumbre hasta el último momento.

Quién ganará: Cómo entrenar a tu dragón 2.

Quién debería ganar: Cómo entrenar a tu dragón 2. 

Sorpresa: Big Hero 6

oscar-2015-mejor-pelicula-animacion

 

Anuncios

La ley del silencio (1954). Elia Kazan, el delator.


   220px-Kazan-interviews      El cine realizado en Hollywood en los años de la II Guerra Mundial (1939-1945) están marcado, en muchos casos, por la simpatía hacia el nuevo aliado americano: la URSS. Películas como The north star, Three Russian Girls o El triunfo de la voluntad son filmes dirigidos de forma amistosa hacia una visión simpática de los bolcheviques.

          Pero tras terminar la contienda se inicia un nuevo período de enfriamiento paulatino entre las dos naciones que dio paso a la llamada “guerra fría”. Desde EEUU, y concretamente en Hollywood, se comienzan investigaciones para determinar el grado de comunismo de algunos de los magnates, actores, actrices, guionistas o directores, Es la famosa “Comisión de Actividades Antiamericanas”, popularmente conocida como la “caza de brujas” del senador Arthur McCarthy.

Los antecedentes de la caza de brujas poseen un componente histórico ligado a la trayectoria políticas de los EEUU comprendida entre la depresión de 1929 y el inicio de la guerra fría. La crisis bursátil aceleró el cierre de empresas y el auge del asociacionismo de izquierdas, influído de manera muy directa por los inmigrantes europeos que huían de Hitler. En Hollywood, esta reorganización sindical fue llevada a cabo por los guionistas hartos de las directrices de las majors.

Antes de la llegada de McCarthy varias comisiones (Ley Taft-Harley, la Comisión Parnell-Thomas) ya daban réditos a la caza de comunistas en la meca del cine y productores como Walt Disney o Jack L. Warner se afanaron para colaborar pronto con el Senado dado el miedo que tenían ante el grado de responsabilidad que pudieran tener por permitir y financiar producciones prosoviétivas.

Sin extenderme más sobre este tema del cual ya hablé en un post anterior, cuando McCarthy inicia las pesquisas para averiguar los nombres de los comunistas sale a la palestra el nombre de Elia Kazan. Cuanto más implicado políticamente había estado el posible delator interrogado, más apreciado era su testimonio y más si se trataba de una figura relevante dentro de la industria. Y ese era Elia Kazan.

Su delación le hizo mantener su estatus dentro de Holywood bajo el desprecio de muchos de sus compañeros. Kazan intentó justificarse posteriormente con películas como América, América (1963) en la cual narra su amor por los EEUU en un intento de justificar su delación basado en “salud de América sin los comunistas”. Otra de sus películas y la que mejor se puede ver ese intento de justificación es La ley del silencio. Kazan, proyectado en Marlon Brandon, acusa a los comunistas, reflejados en los mafiosos del muelle, de ser un mal y una organización delicitiva. La historia sitúa a Brandon/Kazan como un comunista convencido solo por la conveniencia del puesto de trabajo y el dinero fácil que ofrecen los magnates de los astilleros. Tras delatar a un compañero que es asesinado posteriormente por la mafia, Terry Malloy (el personaje intepretado por Brandon) comienza a replantearse su vida ante la deriva que va tomando y decide delatar a sus antiguos compañeros de la mafia. Terry Maloy se presenta como el salvador del resto de sus compañeros en el astillero en la escena del muelle al enfrentarse a Jonnhy Friendly, jefe de la mafia, que le da una paliza. Es en ese momento, malherido y al borde de la muerte, cuando se convierte en el liberador de las ataduras y los miedos que atenazaban a todos los trabajadores del muelle.

Vemos aquí como Elia Kazan refleja perfectamente y casi sin disimulo su justificación y las acusaciones de delator. Identifica a la mafia con el comunismo, se identifica a sí mismo como una especie de salvador de sus compañeros y pone bajo su conciencia (el cura intepretado por Karl Malden y su novia, Eva Marie Sant) todo el peso del calvario sufrido por las acusaciones vertidas. La ley del silencio se convirtió en el testamente cinematográfico de toda una vida, de toda un ideal de vida y de todo el resto de una vida dedicada al cine. Sin juzgar el peso moral que pudiera tener la delación, es imposible negar que gracias a ella Elia Kazan puedo hacer su mejor cine y no pasar al ostracismo. La ley del silencio, América, América, ¡Viva Zapata!, Esplendor en la hierba o Al este del Edén fueron películas posteriores a la caza de brujas y que hicieron de Kazan lo que es, un maestro de la cámara. Se puede justificar que vida y obra van juntas y que se le debe juzgar conjuntamente en ese binómio, pero si se puede calificar de bajeza moral (o no) su delación, su cine está por encima de él mismo.
Recibió tres Oscar, dos por directoc (La barrera invisible y La ley del silencio) y otro honorífico, donde la industria, justamente, le reconocía su trayectoria profesinal aunque varios de sus compañeros no aplaudieron mostrando su rechazo.
Aquí una entrevista realizada por el canal TCM

Parejas de cine


 marlene y sternberg         Desde los incios del cine Europa se convierte en potencia primeriza pero conforme avanza el sistema de estudios en Estados Unidos y en Europa el cine se va convirtiendo en un instrumento valioso para la propaganda política, así como se corta la libertad de realizadores y actores y actrices, estos empiezan a emigrar, forzada o voluntariamente, hasta el país norteamericano. Hablamos,  en una primera oleada alemana, de los Ernst  Lubitsch, Emil Jannings, Wilhelm Dieterle, Karl Freund, Marlene  Dietrich o Paul Leni.

          La última  desbandada  del  cine alemán se  produjo  con la  llegada de  Hitler al poder en 1933, en el segundo gran éxodo del cine alemán, que lo  dejaría tocado  de muerte  hasta  los  años  sesenta.  Forzado  por los  dramáticos  acontecimientos  europeos, la gran emigración es  la de  los  judíos  austríacos. Trabajaban todos en Berlín y se harían famosos posteriormente  en Hollywood: Robert  Siodmack,  Billie  Wilder, Kart Siodmack,  Fred Zinnermann, Edgar G. Ulmer y Joseph Von Sternberg. A ellos se unieron,  Max Reinhardt, Max Ophüls, Paul Czinner, Joe May, Peter Lorre y Leontine  Sagan o Fritz Lang.

         Dos de esos emigrados formaron una pareja cinematográfica esencial en los primeros pasos de Hollywood: Marlene Dietrich y Josef von Sternberg.

         Von Sternberg (Viena, 29 de mayo de 1894 – Hollywood, California, 22 de diciembre de 1969) es uno de los directores más importantes e influyentes de la Historia del Cine. Películas como La ley del hampa, El Ángel Azul, Marruecos, El Expresso de Shangai, Capricho Imperial o Crimen y Castigo son algunas de las piezas más destacas de su filmografía y del primer cine clásico de Hollywood.

         Sternberg fue el primero, y  todo un maestro de la fotografía, en crear ambientes, superando siempre de sobra el hàndicap de rodar en estudios. Nunca hizo una película en color, pero la riqueza de sus imágenes conseguía por sí sola un color especial; desde luego, si aprendió algo sobre los experimentos del primer cine alemán, fue la creación, a través del uso expresionista de luces y sombras, de fascinantes y heterogéneas atmósferas. Estuvo dos veces nominado al Oscar, por Marruecos (1931) y por El embrujo de Shangai (1932). Es uno de los directores que deberían tener más reconocimiento del que tienen.

         Sternberg siempre utilizó en su equipo y en su reparto a actores venidos de Alemania siempre que pudo: dos de ellos fueron Emil Jannigns y Marlenne Dietrich. Ésta última es el gran descubirmiento del realizador alemán y su auténtica musa. Desde que el director descubriera a la jovencita ideal para atormentar a Emmil Jannings en ‘El ángel azul’ (1930), sus manos  fueron modelando ese trozo de cine universal. En los tiempos del mudo las morenas eran malas y las rubias buenas, en manifiesto maniqueísmo estético. Marlene cambió esa imagen y aportó su propio canon alejado de sexo confundido y extremada sofisticación en las maneras y en las caladas al cigarro. En ‘Marruecos’ (1930) canta ‘Quand l’amour meurt’ vestida con chistera y traje masculino y besa a otra mujer, dando aplausos al sueño lesbiano. Ella radia indiferencia y dominio. Y siempre está el enamoramiento como una trampa para pájaros. Marlene está siempre como salida de un pasado con muchos de esos cepos. Sólo en ‘Capricho imperial’ (1934) se muestra su evolución desde cuando es ingenua hasta cuando es “la Dietrich”. A Shangai Lilly de ‘Expreso de Shangai’ (1932) o la Amy Jolly de ‘Marruecos’, en huida constante, confieren el fondo desdorado a su triste camerino individual. Quizá estas dos películas sean las más logradas, cálidas y nocturnas las dos. Consumaron, en pareja, Sternberg-Dietrich, una carrera mayúscula en medio decenio. Para ella él fue su director favorito y además su Pigmalión. Para él un hallazgo insustituible.

Estas son las cinco colaboraciones de Sternberg y Dietrich:

El Ángel Azul (1930)

          Obra maestra del principio dice cine sonro, Dietrich consigue volver loco a un reputado y estricto profesor. Supone el descubrimiento de Marlene.

Marruecos (1930). 4 nominaciones al Oscar (Director, Actriz, Dirección Artística y Fotografía)

          Primera nominación para ambos en los Oscar, cuenta la historia de amor a tres bandas entre una cantante de cabaret, su novio y protector pintor y un soldado de la Legión Extranjera francesa.

El expreso de Shanghai (1932). 3 nominaciones y 1 premio Oscar (Película, Director, Fotografía)

          Drama aventurero que da a Marlene su sitio en Hollywood. Tras ser rechazada, Lily decide hacer un viaje en tren destino a Shanghai. Allí se encuentra con el hombre que la había repudiado, en medio de una ataque de los chinos.

Capricho Imperial (1934)

          Drama histórico ambiantado en el siglo XVII. Dietrich es una princesa educada como tal y es obligada a casarse con el zar Pedro I. Su matrimonio no será un camino de rosas.

El diablo es una mujer (1935)

         Película ambientada durante los carnavales en España. Romance entre una tabacalera y un oficial del ejército y una de las obras más taquilleras de la pareja.

Uno de los nuestros


   landa       No hace mucho que le dieron el Goya de Honor a toda su trayectoria cinematográfica y anunció que se retirada. Hoy, a los 80 años, Alfredo Landa dejó este mundo. Con su filmografía podemos recorrer gran parte de la Historia Contemporánea de España: desde el más rancio cine del pleno franquismo hasta la Transición. Su carrera comienza con películas cómicas, absurdas que contaba con gran apoyo del público: Las vuidas, Novios del 68 o ¿Qué hacemos con los hijos?, todas ellas bajo la dirección de Pablo Lazaga. Poco a poco el rostro de Alfredo Landa se iba haciendo reconocible para el público español y bajo sus personajes se escondía unas interpretaciones que después se conocería como “landismo”. Su cine de enrededos vecinales y matrimoniales, de situaciones absurdas del que salía airoso de la manera más absurda todavía. Ese es el cine español que se hacía y el que se permitia y Alfredo Landa fue su máximo exponente junto a José Sacritán o José Luis López Vázquez.

          Su cine no evolucionó cinematográficamente y continuó interpretanto a personajes del mismo ámbito en Amor a la española, Los subdesarrollados o No desearás a los vecinos del quinto, máxima exponente de ese landismo.

          Su gran punto de inflexión es  Pepe, venta a Alemania. Esta película retrataba un de los dramas del franquismo como era la migración hacia los países europeos. Esta película, sin dejar de ser una comedia absurda en su mayor parte, tenía un contenido dramático bastante serio, como la escena de la cena entre los distintos inquilinos de la pensión, todos españoles, y cuyos recuerdos a través de la comida se recuerda todavía.

          Alfredo Landa fue recogiendo hacia su persona y hacia sus personajes con la llegada de la democracia. Cinco son las películas que le hicieron grande: El crack (1981), una película “de policias” que inicia este género en España; Los santos inocentes (1984), la gran obra de Mario Camus y que le valió a Landa (junto a Paco Rabal) el premio a la interpretación en Cannes. Este film, basado en la novela de Delibes, es una de las grandes del cine español y narra la angustia de una familia extremeña en los años 60 y que desembocará en un final abrupto.

         En 1985 vuelve a la comedia con La vaquilla, una sátira sobre la Guerra Civil y una de las comedias más desternillantes del cine español. Del mismo corte es El bosque animado, película ambientada pocos años después del fin de la contienda española y es un cruce de historias entre los distintos protagonistas de muy distinto carácter. Esta película le valió su primer Goya.

          El segundo llegó con su última gran película, La marrana, ambientada en el siglo XV y que tiene por protagonista, junto al propia Landa, a Antonio Resines y a una cerda. El protagonista solo tiene en mente una cosa: comerse al animal.

         En 2007 decide retirarse tras recibir su último Goya, este honorífico, a toda su carrera. Premio merecido y dado en vida, como se merecía este gran actor que ha dejado huella en el seno de la familia del cine español.

Los Presidentes americanos en el cine


Hoy se celebran las tan resabidas elecciones en los Estados Unidos de América entre Romney y Obama. En el mundo cinematográfico ha sido muy recurrente el papel del Presidente de EEUU y es raro no ver cada año alguna película donde éste salga en un pequeño papel o en el de protagonista. Es más, este año 2012 se estrena “Lincoln”, el Presidente americano más reverenciado y que parece que le va a dar el tercer Oscar de su carrera a Daniel Day Lewis. Veremos.

Precisamente Abraham Lincoln es uno de los más recreados en el cine. Uno de los pioneros fue D.W. Griffith en “El nacimiento de una nación”. En una de las partes de la película, en la que se narra la Guerra de Secesión americana, presenciamos el asesinato del decimosexto Presidente de los EEUU.

En 1939 John Ford dirigia a Henry Fonda en “El joven Lincoln”, donde se narra los inicios profesionales de éste en la abogacía y como encamina ya su carrera en la política. A estos dos filmes se le une la ya mencionada “Lincoln”, de Steven Spielberg, que se centra en los últimos años de la guerra civil americana y en la proclamación de la 13ª Enmienda, que constaba en la abolición de la esclavitud.

Otros de los más polémicos presidentes llevados al cine es Richard Nixon. Esta vez la figura de Nixon es llevada al cine por el “caso Gaterwate” más que por su obra política o personal. La más conseguida es “Frost contra Nixon”, donde Frank Langella interpreta a la perfección a un Nixon agobiado y desquiciado por la corrupción.  Oliver Stone dirige en 1995 “Nixon” con Anthony Hopkins interpretando a un presidente algo menos conseguido que el de Langella pero que también la valió la nominación al Oscar.

De nuevo Stone dirige la polémica “JFK”, donde los hechos históricos que cuenta son maquillados en lo referente a la supuesta participación del presidente Lyndon B. Johnson en un golpe de estado para asesinar a Kennedy. Sobre Kennedy también se ha filmado mucho. La última entrega ha sido la serie televisiva de la HBO “The Kenenedys” donde se cuenta la escalada al poder del clan Kennedy, centrándose en la John Fitgerald.

Uno de los grandes y más respetados mandatarios americanos fue Franklin Delano Roosevelt. En “Warm Springs” Kenneth Branagh da vida a Rossevelt en un biopic para la TV. Jonh Voight por su parte lo intepretó en Pearl Harbor en un pequeño papel y este año Bill Murray lo interpretará en “Hyde Park of Hudson”, en una versión más íntima y con un tono cómico.  En 2014, Scorsese prepara un biopic sobre otro Roosevelt, está vez Theodore, de la mano de Leonardo Di Caprio en “The Rise of  Theodore Roossevelt” y  que ya dio vida Robin Williamns en “Noche en el museo 2”

Otros presidentes han sido llevado al cine aunque con menos acierto o han pasado más desapercibidos. De nuevo Anthony Hopkins estuvo nominado al Oscar (esta vez a Secundario) por interpretar a Quincy Adams en “Amistad”, de Spielberg y  sobre George W. Bush vuelva a filmar Oliver Stone, que cierra su trilogía americana en “W”.

De igual manera, muchos actores han interpretado a presidentes americanos ficticios, como es el caso de Groucho Marx en “Sopa de Ganso”, de  Peter Sellers en “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” o Jack Nicholson en “Mars Attacks”

Cabe destacar también otras películas que giran alrededor de la figura del Presidente aunque no salga físicamente: “Todos los hombres del Presidente”, Nixon y “garganta profunda” en el “caso Gaterwate” o los documentales de Michael Moore “Fahrenheit 9/11” y “Bowling for Columbine” y que gira en torno a la política de George W. Bush.

20 años sin Marlene Dietrich


Fue la primer femme fatale del cine y murió como tal. Grande dentro del star system de Hollywood, alemana de nacimiento y americana de acogida, luchó en contra del nacismo y alentaba a las tropas americanas en los célebres conciertos bélicos con la memorable “Lili Marlen”. Hoy, 6 de mayo, hace 20 años que murió.

 Una de las grandes del primer tercio del siglo XX, fue la musa de Josef von Stenberg, con quien trabajó en películas como El Ángel Azul, El expreso de Sanghai o Capricho Imperial. Precisamente, tras El Ángel Azul su fama sube y se convierte en un icono de mujer fatal, ambiciosa e independiente, etiqueta que ostentaba junto Greta Garbo y Katherine Hepburn. Con Greta Garbo mantuvo una relación de amor-odio muy apasionada que dio mucho que hablar.

Trabajó con Billy Wilder en Berlín Occidente y Testigo de Cargo, con Orson Welles en la magnífica Sed de mal o con Fritz Lang en Rancho Notorius. Su última gran película fue Vencedores o vencidos, de Stanley Kramer. Tras esta película se fue alejando de las pantallas y de los focos y solo apareció en breves ocasiones en la televisión para alguna entrevista o para cantar la célebre “Lili Marlen”.

Al parecer murió sola en París y rodeada de los recuerdos de años anteriores. Tuvo un enterramiento sobrio ante una muchedumbre de seguidores que todavía la recordaban como una de las grandes del cine y una mujer de “armas tomar”.

14, Boulevard des Capucines


En realidad, las imágenes cinematográficas no se mueven. La ilusión de movimiento en la pantalla de cine se debe a la “persistencia de visión“, en la cual el ojo humano ve unas 24 imágenes por segundo, cada una de ellas proyectadas en fracciones ínfimas de segundo, y fnde esas imágenes en un movimiento fluido. Este fenómeno retiniano también ocurre con las obras de los pintores impresionistas, que al colocar los colores en forma de pinceladas cortas y suaves y aplicando colores primarios y secundarios uno al lado del otro hace que el ojo mezcle esos colores en el cerebro. Como curiosidad, anotar que este fenómeno ya se conocía en Egipto en la Edad Antigua, pero no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se formuló científicamente.

Muchos son los inventos que desembocaron en la invención del cinematógrafo como es linterna mágica, inventada por  Kirscher en 1645, y que consiste en un sistema de proyección de imágenes transparentes a través de una lente. Sin embargo, era necesario crear la ilusión de movimiento, lo que se consiguió mediante diversos sistemas. Uno de los más extendidos fue el fenakistiscopio, inventado por el francés Joseph Antoine Plateau en 1833. Estaba formado por un disco giratorio en el que se había abierto una serie de ranuras cerca de su perímetro. A Edison se debe el kinetoscopio, el kinetófono y el vitascopio; los hermanos Louis y Auguste Lumière presentaron en diciembre de 1895 en el salón Indien de París el cinematógrafo. Este era una cámara y un sistema de proyección en pantalla de una película de 35 mm a una velocidad aproximada de 16 fotogramas por segundo. Bien, ese salón Indio de París fue el primer lugar donde se proyectó la primera película cinematográfica.

La invitación al evento decía algo así: “Le cinématographe Lumière. Invention de M. Auguste et Louis Lumière. 14, Boluverd des Capucines. Salon Indien du Grand Café. Bon puor une place. Le directeur M. Volpini”. Eran las 6 de la tarde de un 28 de diciembre de 1895. El Salón Indio tuvo, tiene, una gran fama: está en el centro de París, al lado de la Gran Ópera, pero era un sitio que no gozaba de gran prestigio: lo frecuentaban jugadores del billar, borrachos y ladrones, la policía lo vigilaba estrechamente las 24 horas del día,… Los Lumière no debían tener gran confianza en su creación cuando decidieron estrenar su primera proyección en semejante lugar. ¿Qué misterio esconde ese aparato llamado “cinematographe“? Esa es la pregunta que se hacían cuantas personas pasaban delante del cartel, pero era una palabra que no existía en el diccionario y además, costaba 1 franco la entrada, un precio alto para la época y para algo que no se sabía que era. Son las 18:30, hay pocas personas en el Salón, se apagan las luces, la gente no respira y de repente una imagen se mueve en la pantalla. Es la puerta de una fábrica, la fábrica de los hermanos Lumière, la gente sale, se mueven, hablan, ríen, no hay sonido, pero se mueven. Tras esta imagen se proyecta a una niña comiendo en el comedor, después de filma a perros ladrando a un coche,… Se mueven solas, no hay que darle a un cilindro, no se ve el truco. Es, como dije en mi anterior entrada, magia. El cinematógrafo ha traído la magia a la sociedad parisina de fin de siglo.

Quizás no ocurriera así exactamente, pero fue muy parecido según las crónicas. Fue en el Grand Salón Indien de París, en el Boluverd des Capucines, París. El lugar donde comenzó a hacerse realidad el anhelo de muchos siglos de la humanidad: hacer magia.

Fuentes:

  • Historia general del cine, volumen 1. Ed. Cátedra.
  • Breve historia del cine. Wiston Dixon, Audrey Foster. Ed. Robin Book.
  • Colección “Historia del Cine” de la revista Acción. Capítulo II.
  • Breve historia del cine. Dixon, Wheeler Winston, Barcelona, 2009.
  • Historia del cine. Gubern, Ramón, Barcelona, 2005.La gran historia del cine, de Terence Moix.